Juan Pablo Barrientos, dialogó con Radio UNLaR en el programa Soplar y Hacer Botellas, conducido por Valentin Maraga y Martin Silvera, y contó sobre la violenta represión que se vivió en el #Cuadernazo, además de dar detalles sobre su respectiva detención.

Este miércoles, la policía detuvo a los fotógrafos Bernardino Ávila (Página 12) y Juan Pablo Barrientos (Revista Cítrica), mientras estaban cubriendo la protesta de los trabajadores de la imprenta Madygraf que consistía en el reparto de cuadernos gratis para denunciar la crisis del sector y las irregularidades en las contrataciones del Ministerio de Educación.

“Se vió la actitud de la policía, que potenció su nivel de agresión con respecto a los reporteros gráficos. Fue un espejo de lo que pasó en Constitución.” dijo, refiriéndose al hecho ocurrido el viernes 15 de febrero en el que la Unión de Trabajadores por la Tierra (UTT) realizaron un “verdurazo”, vendiendo los vegetales a precios populares en la zona de la estación de trenes de Constitución, y que fueron reprimidos brutalmente por la policía.

Con respecto al momento de su detención, el reportero gráfico, dijo que está buscando los videos de las cámaras de seguridad de la ciudad de Buenos Aires, “hay un policía que viene de atrás y me tira al piso y yo quedo totalmente inconsciente por unos segundos. Ese es el golpe en el brazo y en las costillas que tengo.”

Sobre su compañero del diario Página 12, Bernardino Ávila, dijo que era “el punto clave” para la policía. Consideró que la foto de su colega que muestra a una anciana recogiendo berenjenas con toda Infantería detrás, “es una síntesis del hambre; que rompió el blindaje que tenía este gobierno con respecto a la ciudad de Buenos Aires y molestó muchísimo (al Gobierno)”. Además, denunció maltrato policial a la hora de la detención, con precintos “muy apretados”, mucho calor y casi sin agua.

Por otro lado, Juan Pablo dijo que está “imputado por agresiones reiteradas de golpe de puño y patadas a un oficial”, y expresó que quisiera ver algún video de las cámaras de seguridad que pruebe semejante acusación, porque sostiene que no fue así.

Por último, al ser consultado sobre las sensaciones que quedan luego de la detención injustificada y violenta, y las precauciones a tomar, explicó que en su trabajo y con el alto costo del equipo de fotografía, “no dan los números para la seguridad de tu vida”; ya que un equipo de seguridad, con casco y chaleco de balas, es muy caro en relación a lo que se les paga a los reporteros gráficos por nota. Y reflexionó, “Siempre hay que salir a trabajar, yo en 2001 recibí un balazo en la cabeza y seguí trabajando, y ahora hace poco, el 18 diciembre, cuando fue la reforma previsional, recibí 18 balazos de goma en la cabeza, y seguí trabajando”.

Barrientos es consciente de que la adrenalina que le da trabajo a veces es “medio inconsciente” y que si lo pensara en frío posiblemente no lo haría, “pero si no lo mostramos nosotros, ¿Quién lo va a mostrar?”, finalizó.