El filósofo, escritor, docente y guionista, José Pablo Feinmann, dialogó con Radio UNLaR, durante el programa “Soplar y Hacer Botellas”, sobre la situación de Bolivia y Chile.

Feinmann señaló la existencia de un plan regional, y advirtió que lo que ocurrió en Bolivia puede causar un efecto dominó en el resto de los países. “Lo que pasa en Chile, que es una insurrección popular, y lo que pasa aquí con Alberto, que es una elección en la que el partido popular clásico de Argentina (peronismo) gana las elecciones, es muy posible que preocupe al Departamento de Estado, a la CIA, y hayan decidido comenzar por Bolivia, siendo el ‘punto débil’, porque si bien le iba muy bien económicamente, siempre ha existido en Bolivia una clase blanca que odia a los indios, y odiaba a Evo, y es la que ha logrado este apoyo militar. Ahora es una lucha de represores blancos, contra indios que bajan en busca del liderazgo de Morales”, señaló.
El Golpe de Estado que se produjo el domingo 10 de noviembre de 2019 en Bolivia, y el Golpe de Estado a Salvador Allende en Chile el 11 de septiembre de 1973, tienen varias similitudes; como la nacionalización de los hidrocarburos, en aquel momento en Chile con el cobre, y actualmente Bolivia con el litio; el apoyo popular de ambos líderes, que juega un papel fundamental; la intromisión de Estados Unidos, en el ’73 con Henry Kissinger, y actualmente con la intervención de Donald Trump felicitando a las Fuerzas Armadas Bolivianas, como Bolsonaro. “La derecha militarizada reconoce un Golpe militarizado en un país Sudamericano que venía luchando por su recuperación en democracia. Esto es muy alarmante”, indicó el filósofo.
Al ser consultado sobre los discursos que se contraponen a los gobiernos populares destacando la figura de un “antigobierno” por sobre la figura de un gobierno que propone y acciona, el filósofo subrayó que, en el caso de Bolivia, si bien Evo Morales se propone volver, atendiendo a las inmensas movilizaciones populares, subrayó la dificultad existente. “Están matando mucho en Bolivia. Eso no tiene retroceso. La pulsión de muerte se alimenta a sí misma. Es difícil de frenar”, dijo. Y agregó, por otro lado, que en el caso de Argentina, “Alberto tiene una posición sólida interna, ha ganado bien las elecciones, tiene un peronismo unido, un sindicalismo que lo respalda y con el carisma de Cristina y la habilidad de Alberto, que es notable, quizá podamos zafar de un destino trazado para América Latina, aunque tampoco significa que exista un destino trazado porque la historia es azarosa”, dijo.
Sobre el eventual escenario en el que el presidente electo en Argentina, Alberto Fernández, se verá envuelto, Feinmann apuntó que “este gobierno (Cambiemos) se va, pero se queda”, destacando la cantidad de votos que obtuvo el macrismo en las últimas elecciones como un factor que jugará a favor del interbloque liderado por Mauricio Macri. Además, señaló que “no sabemos qué piensan las FFAA argentinas, no sabemos si hubo una efectiva democratización, aunque Nilda Garré hizo lo suyo, Bullrich también hizo lo suyo: hay una ideologización muy peligrosa en la Policía, Gendarmería y en las Fuerzas Armadas. Va a ser muy difícil el gobierno de Alberto”.
Feinmann también opinó sobre los panoramas próximos en Latinoamérica.
Auguró ciertas esperanzas con lo que pueda suceder en Chile, “la movilización es muy fuerte y van a lograr un plebiscito muy pronto”, dijo.
En el caso de Bolivia, las esperanzas no se mantienen, indicó que la derecha boliviana es muy torpe, fachista y racista. “No hay que esperar muchas cosas buenas de la derecha boliviana, que es más bien diestra y siniestra. De todos modos, no está todo resuelto. Hay que ver con qué cuentan los indígenas para enfrentar a las armas del que el propio Evo les dio y ahora vuelcan contra el pueblo”, manifestó el filósofo.
Por último, se le consultó sobre el rol que pueda tomar el interbloque “Juntos por el Cambio” siendo oposición. Feinmann sentenció que será una oposición antidemocrática, si bien respetarán ciertas reglas, no son democráticos. “Yo no creo en los buenos modales de Macri, ni en los de Peña, ni en los de Pichetto. No van a ser una oposición civilizada y respetuosa de las garantías constitucionales, no me gusta nada eso”, indicó.

Entrevista y redacción: Valentín Maraga Mercado Luna.