En la celebración eucarística realizada este sábado en el santuario de la Virgen de Lourdes, de la localidad El Challao, Departamento Las Heras, Monseñor Marcelo Colombo tomó posesión de la arquidiócesis de Mendoza.

La ceremonia contó con la presencia del nuncio apostólico, monseñor León Kalenga Badikebele, quien impuso el palio al nuevo pastor arquidiocesano.

El solenme momento se desarrolló con la presencia de alrededor de 19 arzorbispos y obispos de distintas Iglesias diocesanas de la Argentina, entre ellos José María Arancibia, arzobispo emérito de Mendoza; el obispo auxiliar de Mendoza Marcelo Mazzitelli, el arzobispo de San Juan Alfonso Delgado, el obispo de Quilmes Carlos Tissera, el obispo de Corrientes Andrés Stanovnik, el obispo emérito de Quilmes Luis Stöckler, el obispo de San Francisco, Sergio Buenanueva, el obispo de catamarca Luis Urbac, el obispo de Santiago del Estero Vicente Bocalik Iglic, el obispo de San Luis Pedro Martínez, el vicario general de Tucumán José Ignacio, e integrantes del Consejo Interreligioso de Mendoza.

Cabe recordar que el 22 de mayo, el papa Francisco promovió a la sede arzobispal de Mendoza a monseñor Colombo, quien era hasta entonces obispo de La Rioja. Colombo es el sexto arzobispo de Mendoza y su lema episcopal es «Consagrados en la verdad».

Para dar inicio, el administrador apostólico monseñor Dante Braida dio la bienvenida en nombre del pueblo de Dios de la Arquidiócesis de Mendoza. Luego, en presencia de los obispos, el clero y el pueblo, el nuncio apostólico procedió a mostrar y dar lectura al “mandato apostólico” por el que el Papa Francisco nombra arzobispo de Mendoza a monseñor Marcelo Daniel Colombo.

A continuación, el nuncio apostólico le impuso el palio arzobispal, le entregó el báculo episcopal y lo invitó a sentarse por primera vez en la sede. Desde ese momento, el nuevo arzobispo presidió el resto de la celebración litúrgica. En la ocasión, explicó que el palio es una antigua tradición, símbolo de la unidad de la iglesia, símbolo del buen pastor, dijo.

El palio es un ornamento del Papa y los arzobispos, tiene la forma de una faja circular que carga sobre los hombros y de la cual penden ante el pecho y en la espalda dos tiras rectangulares, todo de lana blanca, destacándose de ella seis o cinco cruces de seda de color negro o rojo. Suele adornarse con tres clavos metálicos, que recuerdan los clavos de la Pasión.

Posteriormente, Colobo tomo la  promesa de respeto y obediencia a sacerdotes y diáconos, a consagrados religiosos los invitó a renovar el compromiso de colaborar con el arzobispo y a los fieles laicos, a renovar el compromiso cristiano.